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Cómo Cuidar la Higiene y Conservación de Alimentos Durante el Tratamiento Oncológico

Cómo Cuidar la Higiene y Conservación de Alimentos Durante el Tratamiento Oncológico
Lic. Natalia Zagurak
Lic. Natalia Zagurak

Nutricionista

Durante el tratamiento oncológico, el sistema inmunológico suele debilitarse debido a la quimioterapia, la radioterapia y otros procedimientos como el trasplante de médula ósea. Esto hace que el cuerpo sea más vulnerable a enfermedades transmitidas por los alimentos, como la intoxicación alimentaria, que ocurre por ingerir alimentos contaminados con bacterias, parásitos o virus.

Para mantener tu alimentación segura y evitar infecciones, te compartimos una serie de pasos sencillos que podés implementar en tu rutina diaria.

Compras seguras: la higiene empieza en el supermercado

Al momento de hacer las compras, es importante prestar atención al estado de los alimentos que elegís:

  • Evitá productos en mal estado: no compres frutas o verduras magulladas ni latas abolladas o con grietas. Estas imperfecciones pueden ser señales de contaminación.
  • Sección de perecederos al final: dejá los alimentos que requieren refrigeración, como carnes y lácteos, para el final de tus compras y llevalos en una hielera si el trayecto a casa es largo.

Preparación y limpieza de alimentos

La limpieza es clave cuando preparás tus comidas. Seguí estos pasos para garantizar que todo esté en condiciones seguras:

  • Lavado de manos: antes y después de manipular alimentos, lavate las manos con agua caliente y jabón durante al menos 20 segundos, prestando atención a los espacios entre los dedos.
  • Limpieza de frutas y verduras: lavá bien todas las frutas y verduras con agua corriente, incluso aquellas que vienen precortadas o empacadas. Usá una toalla limpia o papel para secarlas.
  • Desinfección de utensilios y superficies: después de preparar alimentos crudos, como carne o pescado, desinfectá los cuchillos, tablas de cortar y encimeras con una solución de lavandina (una cucharadita de lavandina sin perfume por cada litro de agua)

Evitá la contaminación cruzada

La contaminación cruzada ocurre cuando los jugos de alimentos crudos, como carne, aves o pescado, entran en contacto con otros alimentos listos para comer. Para prevenirla:

  • Separación de alimentos: usá tablas de cortar diferentes para alimentos crudos y cocidos. Nunca uses la misma tabla para carne y verduras crudas.
  • No laves la carne cruda: aunque parezca una buena idea, lavar la carne cruda puede esparcir bacterias a superficies cercanas. En lugar de eso, cociná bien la carne para eliminar cualquier bacteria.

Conservación de alimentos: consejos para sobras y productos enlatados

  • Sobras y enlatados: consumí las sobras refrigeradas dentro de los 3 a 4 días posteriores a su preparación. Aunque un alimento no huela mal, algunas bacterias, como la Listeria, pueden crecer en los alimentos refrigerados si se conservan por mucho tiempo.
  • Congelación segura: no descongeles alimentos a temperatura ambiente. Hacelo en la heladera o el microondas, y usá los alimentos descongelados de inmediato. No vuelvas a congelarlos.

Precauciones al comer afuera

Salir a comer puede ser un momento de disfrute, pero también conlleva ciertos riesgos. Para minimizar el peligro de infecciones:

  • Evitá los bufés y ensaladas expuestas: estos suelen estar al aire libre por mucho tiempo, lo que aumenta el riesgo de contaminación.
  • Llevate las sobras vos mismo/a: si llevás comida a casa, colocá las sobras vos mismo/a en un recipiente limpio. Y asegurate de refrigerarlas apenas llegues.

Alimentos a evitar

Algunos alimentos tienen mayor probabilidad de estar contaminados con bacterias. Evitá:

  • Frutas y verduras sin lavar, especialmente las de hoja verde.
  • Mariscos crudos o poco cocidos, como ostras.
  • Carnes poco cocidas, patés refrigerados y quesos blandos no pasteurizados, como el brie o camembert.

¿Y el agua?

Si el sistema inmunológico está debilitado, es mejor evitar el agua de pozo o agua corriente sin filtrar. Usá filtros que eliminen esporas, quistes y metales pesados, o asegurate de hervir el agua antes de consumirla.

Seguir estos consejos de higiene y conservación de alimentos puede marcar una gran diferencia en la prevención de infecciones durante el tratamiento oncológico. Con medidas sencillas, podés mantener tu alimentación segura y enfocarte en lo más importante: tu salud

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